Hace 29 años, en una escuelita de Mejillones, un niño de seis años llamado Iván, provocaba miedo a sus compañeros para que le dieran comida, pero era todo un “don Juan” como para defender a las niñas. Hoy, con 35 primaveras, reconoce que siempre se portó mal en su vida como escolar, incluso delante de los profesores y ríe al recordar que las niñas lo llamaban para que las defendiera. Continuar leyendo